CAPÍTULO CIENTO UNO
Emily estaba sentada en su cubículo habitual de trabajo, había terminado de redactar su renuncia y estaba dejando todo listo para su salida, cuando Adele llegó furibunda a su escritorio colocándose detrás de ella.
Los rumores de que eran un matrimonio roto ya se habían esparcido por media empresa, especulando lo peor de ella. Todos creían que Emily era la culpable de dejar a tremendo hombre, pero nadie conocía las verdaderas razones, ya que Em jamás había hablado de su vida