CAPÍTULO CIENTO TREINTA Y UNO
En la mesa solo quedaron los cuatro, ya que Marie Cox se había levantado para irse al jardín y fumarse un cigarrillo. La pobre mujer estaba harta y cansada de estar en ese ambiente que la ponía con los nervios de punta, ya que se notaba a leguas que la relación de Emily y Aiden se estiraba peor que un elástico, en el cual uno de los dos iba a soltar e iba a golpear la cara al otro.
Aun no sabía cuál de las dos cabezas duras y tercas iba a ganar esta pelea, ya que E