CAPÍTULO CIENTO TREINTA Y OCHO
—¿Quieres o no tocarme? —volvió a preguntar Aiden con aquella voz enronquecida que excitaba todos los sentidos de Emily.
—No —contestó finalmente ella y se mordió los labios de forma sexy—. Lo que quiero hacer es besarte.
Emily dio un paso seguro y firme. Ella no dejó nada de espacio entre ella y Aiden. Sus pies se colocaron de puntitas y sus brazos se alzaron alrededor del cuello de Aiden, hasta que los dedos de sus manos se enterraron en parte de la nuca y el