CAPÍTULO CIENTO TREINTA Y SIETE
Aiden la observó de pies a cabeza, la lencería que llevaba su ex mujer lo tentaba, ya que lucía como una verdadera Diosa del Olimpo. Emily sintió aquel fuego recorrerle la piel. La forma en que la miraba su marido, le recordaba porque se entregó a él tan rápido, porque confió en él con tanta naturalidad.
El fuego y las ganas seguían ahí intactas, a pesar de los años, ya que Emily nunca pudo olvidar a Aiden, ni Aiden a Emily.
Ella se relamió los labios inconsci