CAPÍTULO CIENTO SETENTA Y SIETE
Aiden se quedó en vela casi toda la noche, pensando en las palabras tan certeras de Emily.
«Ninguno de los dos se hace bien para el otro» repitió su mente.
Él tenía claro que no era una blanca paloma, y que ambos eran un caos ahora mismo, con decenas de problemas que resolver, pero no estaba dispuesto a perderla, ya que no podía visualizar un futuro sin ella.
Aunque hoy ganaría una batalla, ya que Emily finalmente le daría la potestad de llevar su apellido a lo