CAPÍTULO CIENTO SETENTA Y SEIS
Aiden movió las frazadas de la cama matrimonial y se metió en ella, quedando de espaldas en el suave colchón. Un brazo lo tenía bajo de su nuca y la otra mano en su estómago. Su vista estaba fija en el techo blanco, esperando a que saliera Emily del baño.
La joven salió media hora después con la ropa del día entre sus manos, Aiden se relamió los labios secos al verla y tragó saliva con fuerza por el camisón rojo que estaba usando. Él había olvidado que también ama