CAPÍTULO CIENTO NOVENTA Y OCHO
Don Octavio terminó de conservar el cuerpo de Daphne y miró a Emily que se había quedado en un rincón todo el tiempo. La chica jugaba con el cordel de la bolsa de papel marrón.
—¿La quiere maquillar o lo hacemos nosotros? —preguntó en tono empático.
Emily se mordió los labios, porque no estaba segura de poder hacerlo sola.
—¿Puedo ayudar?
—Por supuesto Señora Preston —respondió Don Octavio.
Emily asintió con un leve movimiento de cabeza dándole unas gracias silenc