CAPÍTULO CIENTO DIECISÉIS
Adele caminó por los pasillos de la casona hasta la sala de estar, buscando a Aiden, pero no lo encontró por ningún lugar. Arrugó sus cejas y vio que los mellizos ya no estaban sobre la alfombra, por lo que se dirigió a la habitación de los mellizos.
La alemana detuvo sus pasos cuando llegó al umbral de la puerta y vio que Ada ya estaba con su pijama y acomodada en su cama durmiendo con su oso de peluche y Elián también estaba en su cama durmiendo con la boca abierta,