CAPÍTULO CIENTO CINCUENTA
Cuando Emily llegó al lado del vehículo de último modelo de Aiden, ella se apoyó en la elegante carrocería gris y marcó el número de su amiga con dedos temblorosos.
Adele que estaba trabajando en la isla, porque allá era de día, deslizó su celular de la chaqueta de seguridad y contestó de inmediato al leer en la pantalla de su celular, el nombre de su mejor amiga.
—¡Muchachos sigan así! ¡Vuelvo en un par de minutos! —Ella gritó hacia los trabajadores que tenía a carg