-ASS-
Habíamos pasado un rico almuerzo con Enrico y su hija Lucía, disfruté cada plato hecho, con el mayor beneplácito. Es que la comida de este viejito no tenía comparación. Nos acompañaron a la mesa y la verdad no me sentí mal de estar en mi primera cita con Enzo disfrutando de mis amigos. Además, se lo debía a mi viejito. Estaba tan contento con nosotros que sus risas y cariño me bastaban para saber que Enzo y mis hermanos estaban haciendo un buen trabajo. Después de terminar nuestro rico p