-Thomas Scott Soré -
Era cerca del mediodía cuando desperté en el sofá que tenía en mi paraíso, sentía la cabeza embotada de tanto que usé en la noche, pero lo peor es que, ni aún así, podía sacarme de la cabeza ese maldito beso que presencié.
Sé que soy un terco, que no me merezco ni siquiera que ella me mire, pero me habría gustado que su cara reflejara un poquito de lo que vi anoche cuando me vio en el auditorio.
Sus ojos irradiaban alegría, esa que perdió cuando la dañé, miraba a ese tip