-Enzo Di Rossi -
-¿Dime que esto no es un sueño? - ¡dios!, esta mujer me iba a matar. Confesarle, aunque no todo, lo que estaba sintiendo por ella y que sí la conocía ha sido liberador. Cuando me miró molesta después de que ella me dijera que le gustaba y yo empezara con mi discurso me asustó. No quería perderla recién habiéndola encontrado, pero debía decirle algunas cosas, como mi relación con su familia.
Y, nuevamente, mi fatina me sorprendió, en vez de escapar lejos de mí, me dice que ell