Entramos en mi camioneta y tomo su mano, como lo he hecho desde ayer, es como mi cable a tierra y me da seguridad. Luego de un viaje relajado escuchando música y los graznidos de mi piccola fata, llegamos al Museo. Nos bajamos y vuelvo a extender mi mano que ella toma con la misma seguridad del principio. Entramos al vestíbulo y nuevamente todo el mundo nos mira y me fascina ver la cara de la gente al reconocerla. Ella ha hecho una carrera ascendente en el teatro, pero sé que la reconocen por l