—Thomas Scott—
—Más gente desconocida—le dice Gala a Natalie, casi en un susurro, que cree que nadie escuchó, mientras entra el viejo Soré con su asistente o lo que sea.
—Suegro que bueno que volvió ¿Cómo salió todo?
—Oh, mi querido Adam. Todo perfecto, solo falta que mi pequeña Alma lo revise.
—¿Qué cosa abuelito?
—Ya lo verás mi pequeña fatina, ya lo verás.
—Mmm, esperaré con ansias, tú sabes que me encantan las sorpresas.
—No comas ansias.
—¿Y Enzo?— la cara de Alma se desfigura y yo