La lancha salió con destino al zoológico marino, zack estaba muy feliz, hacia muecas, saltaba y gritaba. Al llegar al lugar los esperaba una guía turística, quien iba explicándoles y mostrando cada ser acuático, entre ellos había toda clase de peces, plantas, mamíferos marinos como las morsas. Toda la mañana duraron sumergidos en el mar conociendo el enorme acuario de una isla a otra. El último destino que tenían para ese día era el espectáculo de delfines, aquel que todo niño no se podía perder