Mi cuerpo comenzó a arder. Ver su piel expuesta otra vez encendió en mí un deseo inmediato, profundo, imposible de contener. La necesidad de hacerla mía me golpeó con fuerza. Las ganas de hacerle el amor.
Cerré la puerta con seguro y regresé hacia ella. Deslicé mis manos lentamente por su cuerpo, recorriendo cada parte con intención, con hambre contenida. Mis dedos exploraron su piel con suavidad mientras desabrochaba su sostén, y luego bajé con lentitud sus pantys.
Tomé su cuerpo entre mis man