Pasamos un día realmente hermoso. Todo fluyó con naturalidad, entre risas, amigos y esa sensación de que todo estaba en su lugar. Cuando la noche cayó, cada uno regresó a su casa.
Esa noche me quedé en casa de Esteban, y al día siguiente él me llevó a la escuela en su moto. Así, sin darnos cuenta, el tiempo siguió avanzando... y nuestra relación también.
Pasó un mes completo, tranquilo, estable, como si todo encajara por fin. Y en medio de esa calma, decidimos dar un paso importante: contarle a