De vuelta en Gaeta, Maurizio y Luciano se fueron a caminar por la orilla del mar; ahí tuvieron una larga charla.
—¿Cómo vas con la escuela? —preguntó Luciano con interés.
—Regresé y ya me he puesto al corriente; de hecho, casi soy el primero en la clase. —dijo Maurizio con orgullo.
—Papá me dijo que quieres pausar tus estudios.
—Sí… Luciano, hermano, ¿te puedo decir algo y no te enojas?
—Dime…
—Quiero vivir una vida acorde a mi edad…
—¿Qué estás haciendo?
—Luciano, llevo años pensando en qué es