En el gran salón sonaba Nocturne 20. In C—Sharp Minor de Chopin, Luis Pastrana miraba a través del ventanal mientras tomaba un trago de aquel wiski que lograba calmar su mente.
Ya habían pasado casi tres meses desde que se supo que Luciano D’Angelo había despertado. El hombre sonreía de lado; estaba disfrutando de cada cosa que le estaba ocurriendo a aquel hombre, disfrutaba de ello, pues sentía que era lo que necesitaba sucederle antes de dejar este mundo.
El hombre se había mantenido informado