Luciano solo tenía dos cosas en la mente: su hija y Amelia junto a su bebé; ni siquiera sabía qué iba a ser. En todo ese tiempo, la criatura no se había dejado ver; ahora se arrepentía de no haber insistido en tomar otros ultrasonidos.
Ahora, mientras sentía cómo flotaba en agua, su mente solo se perdía en los momentos compartidos con su hija y con Amelia.
Deseaba con todo el alma regresar el tiempo a los días vividos en Italia, en aquellos bellos momentos en Gaeta, mientras caminaba tomado de l