Dentro de aquel edificio, José María fue atado de pies y manos a una silla; ahí vio entrar a un hombre que jamás en su vida había visto.
—Según supe, tú eras un conocido cercano de Amelia Torres, eran amigos de la infancia, ¿acaso no te avergüenza saber que la traicionaste? —dijo el hombre tomándole del mentón. —¿Acaso sabes quién es Luis Pastrana?
—Él es el abuelo de esa niña, lo único que quiere es recuperarla; no sé por qué me metieron en esos problemas, yo solo soy un médico. —dijo José Marí