Emely tuvo que ser operada de emergencia por apendicitis. De no haber sido por Ian, que la llevó pronto a la clínica, el apéndice de Emely habría reventado y su vida pudo haber peligrado.
El único recuerdo que tenía Emely era el momento en que la llevaban acostada en la camilla, rumbo al quirófano y veía el rostro de Ian hablando. Pudo leer en sus labios un “todo va a estar bien”.
Después, cuando se despertó, veía el rostro de su madre, acompañada por Augusto.
—No te muevas —pedía su madre—, te