Capítulo 40

Armando

Un molesto ruido provoca que me caiga de la cama, mi celular suena a punto de explotar mis tímpanos, por suerte Carime duerme como una jodida piedra. Me levanto del piso, recojo el móvil y antes de contestar se corta la llamada. Maldición, es una llamada de David.

Observó la hora en la mesita, son más de las diez de la mañana.

—¡Es tarde!—exclame entrando a tomar una ducha, se me había olvido que teníamos un asunto pendiente. Le devolveré la llamada.

Por goloso me pasa todo esto, creo q
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