Carime.
Lo veo agradecida, realmente este hombre me sorprende cada día.
—¿Qué es Armando?— Toca la punta de mi nariz, saca las llaves y me las da.
—Puedes empezar a contratar personal para tu consultorio —Me le quedo viendo con los ojos bien abiertos.
—Es en verdad o me estas cargando una broma— Niega y besa mis labios.
—Por ti todo a tus pies, di a construir un edificio, para que tengas tu propio consultorio clínico para terapias, no quiero que trabajes para nadie— Susurra besando mis labios