Me encuentro de pies en la entrada de la Universidad. Armando me mira con seriedad arquea las cejas al ver que aún no he entrado.
—No piensas entrar o esperas a alguien— Niego dedicándole una falsa sonrisa— Vengo por ti a la hora de la salida. Estas advertida—Replica con tono duro.
—¿Piensas recordármelo todos los días?—Pregunte cabreada.
—Si es necesario si. Me voy—Arranca su coche a toda velocidad.
Resople aturdida, aprieto los puños con enfado, miro en la esquina del muro se encuentra el Audi