YELENA
“Lena.”
La palabra resonó como un chasquido en mi cara.
Parpadeé y las paredes de mi oficina volvieron a mi mente... paredes blancas, ventana de cristal, el leve olor a desinfectante y a té de acónito. Apreté el bolígrafo con fuerza, como si lo hubiera sujetado con todas mis fuerzas.
Ni siquiera me había dado cuenta de lo lejos que me habían llevado mis pensamientos.
Jackson estaba de pie frente a mi escritorio, con los brazos cruzados y la mirada penetrante. Esa mirada que ponía cuando