YELENA
No sabía si era el embarazo lo que me estaba causando esto, o si mi mente finalmente se había vuelto en mi contra. De cualquier manera, algo andaba mal desde hacía días.
Una opresión que no me abandonaba del pecho. Un susurro en el fondo de mis pensamientos que seguía insistiendo, incluso cuando intentaba ignorarlo.
Era demasiado pronto para los síntomas del embarazo. Lo sabía. Me lo había repetido una y otra vez, como si repetirlo suficientes veces fuera a hacer desaparecer la inquietud