YELENA
—¿Puedes… por favor, dejar que mi familia forme parte de su vida? ¿Mis padres… y Kira? —Su voz se quebró, cruda y frágil, y sentí que se me abría paso el pecho.
Un alivio repentino e intenso me invadió. Me había preparado para algo imposible, algo pesado y cruel, y en cambio, era algo que podía hacer.
Asentí, intentando controlar mis manos temblorosas. —Claro. Me aseguraré de ello.
—¿De verdad? —Sus ojos se abrieron un poco, destellos dorados brillando como la luz del sol sobre el metal,