Capítulo 21.
No creo estar loca, pero el grito que acabo de escuchar, más ese aroma tan maternal digno de madre y luna, se asemeja mucho al de mi mamá.
La gente se queda totalmente en silencio cuando ella vuelve a gritar.
- ¡Háganse a un lado, lobos! Necesito ver a mi hija en su vestimenta. - grita, pero al parecer todo mundo está tan pasmado ante su presencia, que no captan la orden. - ¿Qué no escuchan? ¡Que se quiten!
Ahí es cuando me avergüenzo un poco de ella, por su forma de ser tan especial. Pero pref