KAT
La oscuridad me llama. Me devora. Me tienta con sus garras filosas llenas de maldad, así que no puedo evitar caminar hasta ella. Mis brazos vibran debido a eso, porque mi visión está negra mientras atravieso lo que sea que sea esto.
Mis pies descalzos queman. Intento respirar, pero el humo es lo único que obtengo a modo de oxígeno. Se entra tan profundo de mis pulmones, que casi puedo sentir como se adhieren a ellos a modo de ceniza.
—Tienes que matarlo —susurran.
La voz es un eco en