KAT
No sé por qué ese nombre ha salido de mis labios tan rápido que no he podido controlar lo que digo. Las bolsas de la compra se caen, todo su contenido se vacía en la hierba llena de nieve. Maldigo varias veces, arrodillándome para recogerlas. Agradezco que haya pasado, porque no estoy segura de que pueda sujetarle más la mirada a ese hombre atractivo y rico.
—¿Qué haces en mis terrenos? —pregunta brusco.
Meto los guisantes en la bolsa, no puedo mirarlo. Mi piel vibra al escuchar su voz. T