POV ALLARIK
Después de varias horas viajando por aire y otro tiempo más por las áridas arenas del desierto de Shariba, al fin llegamos.
Las imponentes murallas de aquel palacio maldito que alberga la presencia de personas que no son de mi agrado, se alzan frente a mi y a mi esposa, quien no para de observar las múltiples estatuas de aquella mujer que lleva por título, ser la esposa de el hombre que me engendró.
No me gusta estar aquí y los pocos recuerdos que tengo guardados en mi mente de las