Alexis:
—¿Cómo te sientes? —pregunto, manteniendo mi voz baja y relajada mientras le acaricio con la mano la curva exterior del suave muslo—. ¿Quieres un poco de agua o algo?
No dice nada, pero noto cómo mueve ligeramente la cabeza y lo interpreto como un sí.
—Está bien. —Agarro la botella de agua, buscando a tientas en la oscuridad. Me apoyo sobre un codo, enciendo la lámpara junto a la cama para poder ver y le ofrezco la botella.
Parpadea un par de veces, entrecerrando los ojos por la luz