Yannek:
Tres meses después:
Ella duerme a mi lado.
En silencio, contemplo sus curvas y la delicadeza de su piel. Las curvas de sus caderas y la redondez de sus nalgas son imanes para mis manos.
Duerme, tranquilamente, boca abajo y reposando sus rostro sobre sus brazos. Se ve tan inocente, tan indefensa, que parce mentira que sea la misma perra traidora que me traicionó, hizo volar mi laboratorio y para colmo robó mis bombas.
Acaricio su columna vertebral con las yemas de mis dedos.
Me la acab