(Alessandro)
Sentí que algo me golpeaba en la cara. No fue fuerte, pero suficiente para despertarme. Abrí los ojos despacio y me encontré con un piececito diminuto en mitad de mi cara.
Gabriel.
Sonreí. Ese chiquillo tenía un talento innato para dormir de cualquier manera, en cualquier postura. Su cabeza ya estaba girada hacia el lado opuesto de la cama, como si hubiera dado una vuelta completa durante la noche. Era increíble.
Me giré un poco y entonces vi a Larissa quitándole el pie con mucho c