Mundo ficciónIniciar sesiónEstábamos terminando de comer cuando ella apoyó la cabeza en mi hombro, todavía usando mi camisa grande. Me reía por dentro al verla tan irresistible con algo tan simple, pero la mirada seria en sus ojos me llamó la atención.
—Solo quiero dejar algo muy claro, Diogo —dijo, con la voz firme—. No acepto ese tipo de comportamiento, nunca. Ni que Alessandro lo haga con Larissa, ni que ningún hombre lo haga conmigo







