Un enorme alivio se apodera de mí, ya que por fin esa “tortuosa” semana de Gaia ha acabado, con esto, él debe de estar más tranquilo y no me va a molestar por un largo rato... eso creo, eso quiero pensar. Acostada en mi cama, miro mi teléfono de forma hipnótica, tengo mi conversación con mi madre abierta y tengo ganas de escribirle... al final termino bloqueando el teléfono y arrojándolo sobre la cama como si fuera el objeto más aborrecible del mundo.
Cierro los ojos de forma breve y pongo mis