—Entonces, está decidido, avancemos en la dirección por donde vinieron y recemos a Gaia de que el resto estén ahí— Mira hacia el prisionero y luego se rasca la nuca. —Voy a enviar a uno de mis hombres a que lleve a ese traidor a la aldea y que el alfa lo juzgue.
Reese no le toma mucha importancia y se acerca a mí, sin dudarlo, me tiro a sus brazos y me pongo a llorar de forma desconsolada, dándole gracias a nuestra madre de que me ha regresado a mi esposo sano y salvo.
—Lamento no haber sido