Cómo hipnotizado, ese Rey Alfa no podía apartar su vista de esa hembra.
La sonrisita coqueta que ella le dedicó, fue como "arrojar leña al fuego", el corazón de ese Alfa, latía de emoción. Una emoción descontrolada y muy placentera.
¡¡Reina Maray de inmediato lo besó!!
Un besó feroz, movimientos descontrolados de sus labios inexpertos, pero tan ardientes que a Rezef le daba igual que no lo hiciera tan bien.
"¡M@ldita sea! ¿Cómo puedes excitarme tanto?"
Pensó ese hombre lobo, cuyas gr