13. Baja la voz
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Serena
Destrocé toda la habitación, arrojando lo que encontraba a mi paso. La furia me consumía, la frustración me ahogaba. Todo había salido mal.
—Señora, cálmese —pidió Estella con voz apremiante.
—¿¿Calmarme?? ¿¿Calmarme?? —grité histérica, girándome hacia ella con los ojos encendidos de rabia—. ¡Todo salió mal, Estella! ¡Y para colmo, esas mocosas siguen vivas!
Mi respiración era errática, mis manos temblaban de pura rabia.
—Baje la voz —susurró Estella, nerviosa—. Nos van a oír.
Los ped