94. Amantes y conspiradores
Momentos antes, cuando el aullido desgarrador de Malcolm salió sin poderlo evitar, este fue tan fuerte que atravesó el Gran Bosque, elevándose por encima de las copas de los árboles y extendiéndose hasta alcanzar los muros del castillo McTavish. Aquel lamento, lleno de un dolor y reconocimiento evidente, no pasó desapercibido para varios de los que estaban dentro del castillo.
Y entre esos que no pasó desapercibido, en el ala este del castillo, específicamente en la habitación principal, Sarah S