87. Los regalos del lord
La mujer asintió, empaquetando todo con cuidado en cajas elegantes y bolsas resistentes. La suma total era considerable, incluso para alguien de su posición, pero Malcolm apenas parpadeó al entregar las monedas de oro como si fueran simples monedas de cobre. El valor de ver la sorpresa en los rostros de Josephine y los niños no tenía precio para él, además ya tendría una buena excusa para que la Druida “pagara” todo eso.
Los encargados de la tienda cargaron todo en Luna, que resopló bajo el peso