88. El pago pendiente
Una hora más tarde, tras finalizar el almuerzo, Malcolm observó a Josephine y a los niños con cierta expectación y nerviosismo apenas disimulado. El leve vapor que emanaba de las tazas de té recién servidas se arremolinaba en el aire, creando un ambiente íntimo en esa área del comedor de la casita en el bosque.
—Me da curiosidad ver cómo les queda todo lo que les traje —comentó Malcolm mientras jugueteaba distraídamente con el sello de plata que colgaba de su chaleco—. No estoy seguro si acerté