CAPÍTULO 35: LO QUE SEA POR PROTEGERLA
Nikolai
—¡Maldit4 sea! —bramo. La furia que mantuve contenida acaba por explotar. Destrozo una de las sillas de mi habitación de un solo zarpazo, esparciendo las esquirlas por todo el suelo.
“Te dije que debías hacer algo al respecto, ahora Gaia y nuestro cachorro están en peligro por tu culpa”, recrimina Maheegan.
—Basta, ya tengo suficiente como para que tú también me lo reclames. Yo no la mandé a escaparse de nuevo.
“Si no la hubieras encerrado nada de