CAPÍTULO 34: DESCUBIERTA
Gaia
Nunca había necesitado tanto poder mover mi cuerpo como ahora, pero por alguna razón estoy paralizada en mi lugar. Estática ante la visión de la reina madre delante de mí. De todos los malditos lugares donde me pude haber metido, tenía que escoger el peor de ellos.
La mujer se levanta con una mirada severa y cargada de asombro. Cuando da un paso hacia mí, solo entonces consigo mover un par de músculos en mis piernas para retroceder, pero ella acelera con una veloc