CAPÍTULO 31: UN JUEGO PELIGROSO
Nikolai
Ver a la pequeña lubina ardiendo de celos por Parisa es un deleite para mi lobo interior. Ella no tiene idea lo mucho que me descontrola, y lo débil que empiezo a ser ante cada petición. Sé que si Gaia insiste lo suficiente tal vez podría flaquear en mi determinación, pero es verdad que estoy haciendo todo esto por protegerla.
Tal vez al principio no fue así, tal vez al principio solo estaba impulsándome por mis deseos egoístas de tenerlo todo. Sin embarg