CAPÍTULO 30: CELOS
Gaia
No puedo apartar mi mirada de Nikolai, aunque sé que no debo enamorarme de él, aunque sé la clase de monstruo que es, el hecho de que esté aquí mirándome con un halo de preocupación que jamás le había notado antes, hace que mi corazón revoloteé dentro de mi pecho por mucho que intente resistirme.
No sé de dónde saco fuerzas para apartar mi mano de la suya, odio sentirme así, odio que esta conexión que no pedí entre los dos me obligue a sentir algo que no sea desprecio.
—