CAPÍTULO 29: UN TROPIEZO INESPERADO
Parisa
Cierro la puerta de mi habitación con un azote a la vez que limpio mis lágrimas con incidencia. Esto tiene que ser una maldit4 broma. Me siento tan furiosa que no puedo evitar golpear la mesa de mi costado. Todavía no mido mi nueva fuerza y termino haciéndola trizas.
—¡Señora! ¡¿Qué pasa?!
—Ese… ese imbécil de Nikolai… ¡Arg! —bramo con odio.
—¿Qué pasó, mi señora? —pregunta Wise manteniendo una distancia prudencial.
Ya sabe lo que ocurrió anoche despué