— Alfa Edan sabía que no podía hacer nada, pero se resistía desde lo más profundo de su ser aceptar que su pequeña Loba podría estar en algún lugar del mundo en donde no podría volver a verla y aquella emoción era como una daga de plata clavada en su corazón. El vampiro se había puesto de pie, ambos se miraban desafiantes hasta que un grupo nuevo de Vampiros llegaron rápidamente ante Bruno Grimaldi quizás la pregunta era del porqué no se atacaban, Edan no quería poner en peligro a sus hombres,