Exasperante; fue la primera palabra que pensé cuando Lola me vino a la mente.
Adictiva; la segunda palabra que describía la pequeña bola de fuego que constantemente me atormentaba.
Ella me había desobedecido desde el principio. Una tarea tan sencilla que le había encomendado.
Llegar al entrenamiento... a tiempo.
Ella llegó tarde, haciendo una gran entrada.
Yo estaba comenzando a darme cuenta de las muchas cualidades de Lola, los defectos que la hacían aún más embriagadora.
La forma en que